Quién es Valentino Rossi y por qué contarles su historia a los niños
Aquel niño que conducía un kart en el patio de Tavullia no sabía adónde lo llevarían sus ganas de ir rápido. Curva tras curva, Valentino Rossi se convirtió en uno de los nombres que el motociclismo no olvidará.
Cuando tenía seis años, Valentino Rossi ya conducía un kart en el patio de su casa en Tavullia, la pequeña localidad de las Marcas a la que su familia se había trasladado desde Urbino. No corría para ganar, corría porque no podía estarse quieto: cada curva de aquel patio era una promesa, y él la perseguía cada día.
Su padre Graziano había corrido en moto antes que él, y aquella pasión se había quedado en el aire de la casa, como un olor a gasolina que nadie había apagado del todo. Pero fue Valentino quien la eligió para sí mismo, primero con karts y después sobre dos ruedas, y en aquella elección ya estaba todo lo que llegaría a ser: las ganas de ir más allá, de intentarlo de nuevo, de no conformarse con la primera curva bien tomada.
Y el talento verdadero se muestra pronto. Rossi llegó a las motos siendo casi un niño, y ganó. Ganó en la categoría más pequeña, luego en la intermedia, luego en la categoría reina, la 500, que se convertiría en MotoGP mientras él seguía corriendo. Nueve títulos mundiales, en categorías distintas y en años distintos, pero siempre con el mismo gesto: el de un joven que se inclina sobre la moto como si abrazara la pista.
El apodo "el Doctor" se le quedó para siempre, casi en broma, porque Rossi es un apellido común entre los médicos en Italia. Pero se volvió verdadero cuando todos entendieron que aquel joven no solo era rápido: entendía la pista, la sentía, la leía como pocos sabían hacerlo.
Corrió durante muchísimos años, cambiando de moto y de equipo varias veces, sin perder nunca esa mirada de quien disfruta de verdad. Cuando se retiró, su número, el 46, se retiró con él: ningún otro piloto volverá a llevarlo.
Aquel niño en el patio de Tavullia no sabía adónde lo llevarían esas ganas de ir rápido. Solo sabía que le gustaba, y siguió persiguiéndolo, curva tras curva, hasta convertirse en uno de los nombres que el motociclismo no olvidará.
La historia de Valentino Rossi se cuenta en el libro que le dedica la colección Pequeños Grandes Valientes, El niño que corría con el viento, para quien, quizá conduciendo un pequeño kart en un patio, ya esté persiguiendo su propia curva.